martes, 5 de febrero de 2013

Capítulo 6.

Perfecto, Josh era el más mayor y había desaparecido en una ciudad completamente desconocida. Que triste fue tener que buscarle. Lo peor era que estábamos a punto de llegar al hotel. Pero el hermano de Sandy, al parecer quería que el día no fuera totalmente perfecto para nosotras. Pues bajamos del bus antes de nuestra parada y empezamos a llamarle, pero no nos cogía el teléfono ni a su hermana ni a mí. Sandy empezó a quejarse sobre su hermano, que si siempre pasaba lo mismo, que si siempre quería llamar la atención... Yo intentaba tranquilizarla, pero no lo conseguía. A final, desistimos en lo de intentar contactar con el telefónicamente y vimos un burguer en la esquina de aquella calle tan oscura y desconocida. Cenamos allí, y mi amiga me dijo que nos fuéramos a dormir, porque Josh era ya lo suficientemente mayorcito como para poder cuidar de sí mismo, aunque a veces no lo parezca. Le hice caso y llegamos al hotel. No nos acostamos nada más llegar, como era de suponer, sino que nos quedamos sentadas en las camas, hablando sobre el encuentro con nuestros ídolos. En realidad, nos tiramos varias horas conversando sobre aquello. A eso de las dos de la mañana oímos tuidos en nuestra puerta, alguien intentaba abrirla. Sandy salió corriendo y gritando 'Josh idiota, dónde estabaaaaas!?' pero abrió y no había nada parecido a Josh. Junto a la puerta había un paquete envuelto en papel de regalo con nuestros nombres escritos. Mi amiga entró de nuevo en la habitación con cara de asombro y se sentó en mi cama, pusimos el paquete misterioso entre las dos. Estábamos las dos algo alucinadas, porque allí, en Bradford, no conocíamos a nadie, y si fuera de nuestros padres, nos habrían llamado para avisar. Al pensar en nuestros padres, nos dimos cuenta de que esa era nuestra última noche allí, y antes de partir de vuelta a Londres Josh debería aparecer. Aunque tampoco le dimos mucha importancia a ese asunto. Abrimos con cuidado la caja que nos habían enviado y dentro solo había una caja cerrada con candado y una nota. Mi primer impulso fue reventar el candado, pero me contuve. Leimos la nota, que tenía una caligrafía bastante cuidada. "Mañana volveréis a Londres, con vuestras familias y nosotros también, llamadnos si podéis, tenemos ganas de conoceros, atentamente, James y compañía.'Y nos apuntaron un teléfono. Al principio no entendíamos nada. Pero luego empezamos a unir cables. James, yo solo conozco a un James y no estaba en Bradford entonces. James. Pero que lo tengan como segundo nombre, conozco a dos, los mimos que conocía Sandy, y aquel fin de semana ya se pasaba de surrealista. Decidimos irnos a dormir, y encargarnos de la caja al día siguiente, cuando Josh entró por la puerta, con cara de zombie. Nos dijo que donde habíamos estado, que nos había estado buscando. Nos quedamos mirándole, perplejas y empezamos a reirnos de él. Al día siguiente salía el bus de vuelta a Londres, de hecho, salía en nueve horas, y nos convenía descansar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario