jueves, 21 de febrero de 2013

Capítulo 14.

Estaba en el aeropuerto despidiéndo a Niall, que iba a coger el vuelo junto con el resto de la banda cuando sonó el despertador. Sigo siendo Inés Garrido, la chica Vallisoletana de 15 años que sólo conoce Londres de haberlo visitado durante la semana santa 2012. Me he despertado y no hay ni Sandy que me apoye en todo, ni Josh que nos amargue la vida, ni tardes con Ed Sheeran en cafeterías, ni partidos de fútbol en Bradford, ni vacaciones en Doncaster y York... Todo ha sido un sueño. un real y maravilloso sueño en el que conocía a mis cinco ídolos, mis One Direction que me hacen sonreír cada día. No hay un Niall que me eche de menos y me mande 20 mensajes cada día recordándome que me quiere. No hay un Harry Styles que me invite a su casa en verano. No les conozco, y no sé si algún día lo haré pero, ¿sabéis qué? no me voy a rendir en el intento de hacerlo. No voy a aparcar mi sueño de conocer a esos cinco idiotas que me han dado la vida. Yo al menos no lo haré.
Tal vez esta novela sea un sueño, pero cambiaría a esa Sandy inventada por Ana, la directioner más cercana que tengo, con la que voy a conocer a esos cinco chicos antes o después. O por Cris o Julia, mis niñas, mis directioners favoritas, a las que echo de menos cada semana. O por cualquiera de esas directioners de Valladolid: Lidia, Helena, María, Lidia, María, Lucía, Sheila, Ángela, Pilar, nerea, Beatriz, Andrea, y todas a las que no he dicho, pero que son tan geniales. o por cualquier otra que sueñe con esto mismo, como las chicas de ispaulybitches, Nieves, Esther Centelles, Inés, ... Os les merecéis.

Gracias por leerme.

Capítulo 13.

En navidades, fui con mi familia a Doncaster, a una casa rural. Fueron unos días realmente fantásticos, una ciudad realmente acogedora. Aún no les había contado a mis padres nada sobre que conocía a los chicos, ni sobre Niall ni sobre las entradas, y la verdad es que no sabía como hacerlo, porque a Bradford fuimos ya hace mucho. Pasamos dos sema Doncaster, coincidiendo con el día de navidad y nocheviej y año nuevo, y despues fuimos tres días a York, que también era precioso. Últimamente hablaba por teléfono con Niall casi a diario, algunos días por la mañana y por la noche, y nos mandábamos cerca de veinte mensajes cada día. Me lo estaba pasando realmente bien, pero en el fondo quería volver  a Londres para volver a quedar con él.
Las navidades acabaron, y tuve que volver a clase. Algunos ya se habían enterado de la historia con Niall y Sandy me tranquilizaba y me defendía diciéndoles que no se metieran en mi vida. No podia estarle más agradecida. por suerte para mí, él no había hecho nada oficial, excepto ante los chicos, comop era de esperar, y yo lo prefería así, porque quería estar bien centrada en mi último año de instituto.
Casi todos los fines de semana, iba a pasar la tarde a las afueras de la ciudad con Niall, porque sabía que en cuanto empezara la gira en febrero íbamos a tener que separarnos durante meses. esa situación se me haría dolorosa y difícil. a veces me resultaba imposible imaginarlo, pero prefería vivir al momento y disfrutar con Niall tanto tiempo como me fuera posible, ahora que estábamos juntos, y que estábamos bien. Harry nos invitó poco tiempo después a visitar su casa, y pasar allí unos días, como hicieron los chicos antes de entrar en el programa, iríamos en verano, en principio. Accedimos encantadas, pero tampoco sabíamos como decirles a nuestros padres que uno de nuestros ídolos nos había invitado a su casa, en otra ciudad de Inglaterra, y que iríamos con ellos allí durante una semana.
Esas semanas de clase pasaron muy rápido, y el tour estaba a punto de empezar, cuando parecía que habían pasado horas desde que Josh se acercó a Liam aquella tarde en Bradford.

Capítulo 12.

El segundo día que quedamos con los chicos, sus novias y Ed solo podía compararse al primero. Paseamos tranquilamente por Londres. ellos iban de incógnito, pero nosotras dos les reconocimos fácilmente. Pasamos una tarde genial, y al acabar, Liam nos pidió que al día siguiente que quedáramos con ellos, lleváramos la caja que nos dejaron en el hotel. Ese día llegó en diciembre (de 2012), casi dos meses después, porque entre unas actuaciones y otras, y nuestras clases, nos fue difícil volver a verles. Yo me morí de envidia cuando viajaron a españa a finales de octubre, tenía tantas ganas de volver que daría lo que fuera por conseguirlo. Además, tambien tuvieron la actuación en el MSG, y empezó a circular una serie de rumores sobre Haylor, que Sandy y yo no acabábamos de creer. Desde la última vez que nos vimos hasta esta de diciembre, Niall y yo hablábamos casi todas las noches, nos ehábamos de menos. La verdad, no sabía muy bien si estábamos saliendo o no, y no sabía cómo averiguarlo. Pues quedamos con ellos y llevamos la misteriosa caja en el bolso. Liam lo abrió con una llave de estas antiguas, de las de los cuentos y os aseguro que no sois capaces de imaginar lo que había dentro. Dos entradas con pase al backstage para londres, en el TMH tour. Nosotras estábamos super emocionadas, y rompimos a llorar como unas enanas. Ya les conocíamos en persona, y habíamos pasado muchísimo tiempo con ellos. Pero aún así, nos hacía mucha ilusión, seguíamos siendo unas directioners como todas las demás, de las que lo dan todo por ellos, por verles en directo. Nos resultaba un poco injusto que nos dieran por la cara las entradas, pero fuimos incapaces de rechazarlas. Niall me pidió que fuera con él a hablar, un poco alejados del resto. me dijo que estos meses me había echado de menos, pero que no sabía qué era lo que había exactamente entre nosotros, le respondí que yo tampoco. Lo que empezó siendo un silencio incómodo, a los pocos segundos se transformó en un 'ven' con la voz del rubio, quién me abrazó y me besó después. Me dió la mano y volvimos a unirnos al resto del grupo, que lo habían visto todo. Aquel día acabó poco después, porque Ed y Danielle tenían planes personales, por separado, y Louis y Eleanor iban a cenar con la familia de uno de los dos. Niall y yo no sabíamos qué hacer, porque yo no quería dejar a Sandy sola, porque suponía que Zayn, Perrie, Harry y Liem tenían pensado irse pronto. Al final, Sandy me dijo que fuera con él, que en 10 minutos en metro ella llegaría a su casa. Me negué a dejarla sola, y ella se negó a que la acompañara. Al final, Niall y yo fuimos con ella hasta Victoria Station, y cuando subió en el vagón nos fuimos a pasear por esa zona. Pasamos dos horas a solas, las suficientes para dejar claro que sí que estábamos saliendo, y realmente, ese día no estoy dispuesta a cambiarlo por nada. Niall llamó a su hermano Greg, quien nos llevo en coche hasta mi casa, y quien luego llevaría a Niall a no sé dónde para cenar juntos. Cuando llegamos a mi calle, bajé del coche tras darle un beso a mi rubio favorito, y cuando empecé a caminar, el coche pitó y Niall corrió hacia mí porque me había dejado el bolso en el coche de Greg, quien vió nuestra escena de abrazo eterno y beso dulce. Subí la pequeña cuesta que daba  ami casa y entré a cenar con mi familia.
La semana que viene voy a empezar los exámenes de esta evaluación, y quisiera acabar pronto la novera-fan fic para empezar en otro blog una novela seria. Así que estos últimos capítulos que van a dar fin a la historia que estáis leyendo serán más o menos igual de largos, pero todo pasará más deprisa. Lo siento mucho si no os gusta mucho esta medida, de verdad que lo siento, pero no quiero dejar abandonada esta novela tanto tiempo. Muchísimas gracias por leerla, sois fantásticos. Y nada, que a los haters, GET OUTTA MY KITCHEN.

viernes, 15 de febrero de 2013

Capítulo 11.

Hacía meses que no dormía tan bien, que no descansaba tan plácidamente. Aquella mañana de sábado la pasé con mi hermana, en casa viendo películas. Vimos los juegos del hambre, luna nueva, y no nos dio tiempo a ver el diablo se viste de prada. Después de comer, a eso de las tres de la tarde, quedé con Sandy en la puerta de Earl's Court, para ir a dar un paseo por el barrio. Cuando me vió, vino corriendo hacia mí para pedirme una graaaaaaaan explicación sobre lo del día anterior con el señorito Horan. Le conté absolutamente todos los detalles de mi tarde de viernes, y Sandy alucinaba un poco más con cada frase que iba diciendo. Me dijo lo que teníamos planeado para el día siguiente, que sería quedar con los chicos y Eleanor, Perrie y Danielle. Me contó que Había estado hablando con Dani el día anterior, y le había dicho que intentaría conseguirnos entradas o algo para el tour, a pesar de estar agotadas. A mi eso me hizo casi más ilusión que todo lo que viví durante la tarde anterior. Pasamos por una cafetería y entramos dentro. En la calle hacía demasiado frío y allí estaríamos, además a resguardo, porque el cielo avisaba sobre próximas lluvias. En la cafetería, pequeña pero acogedora, sonaba la radio, y hablaban sobre los grupos británicos adolescentes, que hacía décadas que no eran tan buenos como ahora. llevábamos ahí dentro cinco o diez minutos cuando Ed entró por la puerta. Se asombró de encontrarnos allí, porque no sabía ni siquiera que vivíamos en esa zona de Londres. Nos preguntó si nos importaba si se sentaba con nosotras, y obviamente, no nos importó. Estuvimos hablando un poco de todo. No sé por qué, pero yo pretendía evitar el tema de Niall, pero fue en vano, porque Sandy lo dijo rápidamente, y noté como empezaba a ponerme roja. Ed me preguntó si era verdad, y le dije que sí, que habíamos quedado, pero no podía decirse que tuviéramos nada, porque,en realidad, no estábamos saliendo. Edward se empezó a reir a carcajada limpia, no sé muy bien si de mí o conmigo, pero me ofendió un poco. Luego nos estuvo contando que le gustaría hacer una colaboración con Perrie y las chicas, y nos encantó escuchar aquello, igual que nos encantaría escuchar esa canción. Estábamos ya acabando y pretendíamos salir hacia nuestras respectivas casas, Ed se ofreció a acompañarnos un cacho y así lo hizo. A mitad de camino nos dijo que si éramos nosotras las chicas que al día siguiennte quedaríamos con Louis, Zayn, Harry, Niall, Liam, Perrie, Danielle y Eleanor, y le dijimos que sí. Nos dijo 'Ah, pues seréis once, en lugar de diez, porque a mí también me propusieron ir'. Le dijimos que nos parecía perfecto, que estaríamos encantadas, y al llegar a la iglesia, Ed giraba hacia un lado y nosotras hacia el opuesto, así que allí nos despedimos de él. Sandy me preguntó si sabía que me iba a poner al día siguiente, y la contesté que no, pero me abrigaría bien, porque no hacía bueno, precisamente.

lunes, 11 de febrero de 2013

Capítulo 10.

A medida que Niall se acercaba a mí, notaba como me empezaba a poner nerviosa. El tiempo parecía pasar a cámara lenta, y de repente llegó. No sabía cómo saludarlo, y me quedé un poco cortada, la verdad, así que fue él quién tomó la iniciativa de abrazarme y besarme la mejilla. No teníamos nada planeado para esa tarde, aparte de estar juntos, así que empezamos dando un paseo por el interior de Covent Garden. Niall me dijo que llevaba desde el martes deseando que llegara ese momento, y le dije que yo también. Cuando ya nos habíamos aprendido de memoria aquel lugar fuimos a los jardines de en frente de Buckingham, el césped estaba frío pero por suerte no estaba húmedo. Nos sentamos juntos y pasamos más de una hora hablando. Él era (y es) mi gran ídolo y estábamos hablando como si fuéramos amigos de toda la vida. Me contó que le encantaría ir conmigo a España y que le enseñara mi ciudad, Valladolid, le dije que me encantaría enseñarle cada rincón de todas las ciudades y pueblos españoles. Sacó una cámara de su mochila y me dijo 'Espera, no quiero que este momento se me olvide nunca' y nos hicimos una foto. Le propuse ir a Starbucks y accedió. Así que en diez minutos estábamos en la cafetería más cercana, disfrutando del tramo final de la tarde. Escogimos una mesa de la planta alta, para dos, un poco alejada de las demás porque Niall seguía siendo el ídolo de millones de personas como yo, y si lo veían con una chica desconocida armaríamos una buena. Pues el rato del Starbucks fue el más bonito de toda la tarde. Si por mi fuera, no se habría acabado nunca. Me dijo que llevaba años buscando a la chica adecuada, y cuando me vió y me conoció en el estadio creía haberla encontrado. A mi no me salían las palabras de ningún modo, pero las lágrimas estaban a punto de brotar. Me dijo que estaba deseando repetir, cuanto antes y le dije que estuviera tranquilo que aún teníamos tarde para rato. Me cogió la mano y me miró fijamente a los ojos. Me dijo 'Siento decirte esto tan pronto, pero el momento tenía que llegar. Inés, te quiero.' y el irlandés más perfecto de todos los tiempos rompió todos mis esquemas en ese momento. Le dije 'Niall, yo sí que te quiero'. Se levantó y se acercó a mi para besarme. Me sentía como una nueva chica, me sentía realmente bien, porque le quería, de verdad, y él también a mi. Me acompañó a la estación de metro y nos despedimos con un fuerte abrazo. Fue una tarde perfecta, demasiado perfecta, y no veía la hora de contárselo a Sandy. Pero decidí que sería mejor hacerlo a la mañana siguiente, que era sábado y teníamos todo el tiempo del mundo. El domingo habíamos vuelto a quedar con todos ellos, con los chicos y sus novias, así que en solo dos días volvería a ver a Niall. Me senté en un asiento del metro y al llegar a casa, cené un sandwich y me fui rápido a dormir. No quería que nada pudiera estropear, aunque solo fuera un poco, aquel día tan perfecto. Subí a mi cuarto y dejé la ropa preparada para salir al día siguiente, y solo deseaba una cosa: Que el sábado se pasara a la velocidad de l luz, para que el domingo llegase cuanto antes.

Capítulo 9.

EL martes por la noche me resultó muy difícil dormir, solo pensaba en Niall, y que en tres días había quedado con él. Al principio temía contárselo a Sandy, porque Niall siempre había sido su debilidad, desde el principio, y sabía que contarle eso le dolería mucho, eso sí, más aún le dolería enterarse después; o por otras personas. El miércoles, cuando íbamos a clase, ella sacó el tema al momento, nada más verme. Me dijo que no se podía creer que hubiéramos conocido a los chicos y a sus novias, y que todos fueran tan abiertos, tan simpáticos. Intenté picarla un poco con Zayn porque habían pasado la mayor parte de la tarde hablando, y tal vez así conseguiría que ella me preguntara por Horan.   Como era de esperar, lo hizo. Me dijo 'y tú con mi Niall, ¿qué?' y le dije nada, un chico muy simpático. Pero rápidamente vió como mi gesto cambiaba, como empezaba a perder la mirada en algún lugar. Aceleró, se puso delante de mí y me dijo 'quiero que me lo expliques todo, absolutamente todo'. Y detalladamente, le expliqué que me había propuesto quedar, y que nos habíamos citado el viernes. Su reacción fue bastante distinta a cómo me esperaba. Se lanzó a mí, abrazándome efusivamente y gritando NIALL, NIAAAAAAAAAAAAAAAALL! Le hizo casi más ilusión que a mí. Sandy se empeñó en que todo fuera perfecto el viernes, porque insistía en que eso no se repetiría nunca, que era muy afortunada, y cosas así. Llegamos a clase y todo cambió. Tuvimos un examen sorpresa de matemáticas que me amargó el día. EL miércoles acabó siendo un día eterno, y el jueves inagotable. Llegó el viernes, el ansiado viernes, y a las seis y media de la mañana ya estaba despierta, deseando que pasaran esas diez horas y media que faltaban para mi encuentro con mi irlandés favorito. El viernes, en realidad, hasta que no llegaron las cinco de la tarde, fue un día muy gafado. En clase, nos dijeron que la mayoría habíamos suspendido el examen del miércoles. Al volver a casa, el metro se averió, y comimos cerca de las cuatro, por lo tanto, apenas tuve tiempo de arreglarme, y no tuve otra opción que recogerme el pelo en una trenza que caía sobre mi hombro. Me puse unos pitillos color beige, y una blusa, pero no me convencía. Después de cambiarme tres veces de ropa, salí a la calle con unos pantalones vaqueros ajustados y una camiseta marinera, de manga francesa, a lo Louis. Me puse las converse negras, una chaqueta azulona de punto y una cazadora beige. Decidí colgarme un bolso blanco como complemento, con la cartera dentro, por si necesitaba dinero para volver. Covent garden parecía otro universo, el viaje en metro se me hizo realmente largo, parecía que jamás llegaría. A las cinco menos 2 minutos estaba en la maquina de refrescos que hay junto a Covent garden y allí esperé. A las cinco y diez minutos, vi llegar a lo lejos a un chico vestido con vaqueros, una cazadora negra abierta, que dejaba ver una camiseta blanca, y con un pelo rubio inconfundible, allí estaba, Niall Horan, acercándose a mí.

jueves, 7 de febrero de 2013

Capítulo 8.

Quedamos un martes por la tarde con los chicos. También irían Danielle, Eleanor y Perrie. Nos citamos en la bolera de queensway, y a las seis y media, puntuales cual británicas, llegamos. Cuando entramos, los ocho acompañantes que tendríamos aquella tarde ya estaban acomodados. Harry vino corriendo hacia nosotras a danos un abrazo y unos metros por detrás de él, y un poco más despacio, llegó Zayn, quien nos dió dos besos. Cuando estábamos en la mesa, Liam, Louis y Niall nos saludaron calurosamente y Louis procedió a presentarnos a las chicas. Eleanor fue con la que mejor congenié, nos intercambiamos los teléfonos rapidamente y pasamos un largo rato hablando. Con Dani me resultó  un poco más complicado entablar amistad, pero también acabamos llevándonos bien. Bueno, en realidad, habló más con Sandy.  Perrie Edwards no es ni más ni menos que una chica genial, no me extraña que esté con Zayn porque se merece al mejor del mundo. Es muy atenta y nos dijo que si necesitábamos algo no dudáramos en llamarla, para lo que fuera. Es una chica muy alegre, bueno, las tres lo son, y fueron ellas quienes nos propusieron volver a quedar. Durante la tarde, Sandy estuvo haciendo buenas migas con Liam y Louis, mientras Niall y yo no dejábamos de hablar. Me dijo que era una chica muy agradable, y le gustaba mi toque español al hablar. Le dije que me encantó estar con él y Harry en el partido, que me lo pasé realmente bien. Me dijo que él también, que al volver Ed les dijo que había estado con mi amiga, y que era muy simpática. Zayn y Harry se retiraron para traer algo de beber, y Eleanor y Perrie aprovecharon para ir al baño. Liam y Danielle salieron fuera un rato y Louis le contó algo a Sandy, de lo que solo entendí Little Mis y One Direction. Tal vez querían hacer una colaboración, estaría genial. Aprovechando el descuido, Niall se acercó a mi y me dijo que si me venía bien quedar el viernes, cinco en punto en Covent Garden. Le miré, ilusionada, y le dije que sí, que no me lo perdería por nada del mundo. Me dijo que par que no se me olvidara, me daría un pequeño regalo, me pidió que cerrara los ojos y me dió un llavero http://rlv.zcache.es/beseme_el_irlandes_im_collar-r0c010ebcabfa478bba390890ad1ecdce_fkoez_8byvr_216.jpg al verlo, solté una carcajada. Cuando volvieron Zayn Y Harry y poco a poco volvimos a ser diez, nos centramos en una partida de bolos muy interesante, que ganó Liam muy merecidamente. Al acabar, eran cerca de las ocho, y nos fuimos cada uno a nuestras casas. Mi estado de shock después de lo de Niall era algo que se veía de lejos. Pero traté de volver a casa lo más tranquila posible.

martes, 5 de febrero de 2013

Capítulo 7.

El viaje de vuelta fue un completo caos. La noche del partido, como nos acostamos tarde, dormimos poco y mal, muy mal. Por la mañana se nos pegaron las sábanas y nos despertamos tardísimo y ya dimos por echo que habíamos perdido el transporte. Llegamos la estación de trenes de Bradford y partimos rumbo Londres. La sorpresa se la llevaron nuestros padres cuando veían que no llegábamos. Como en West Brompton la estación de metro y la de tren están juntas, no tardamos en llegar a casa. Una vez allí llamamos a nuestros padres para avisarles y la bronca que nos cayó fue curiosa y larga. Pero no nos castigaron, por suerte. Respecto a Sheeran, retrasamos la cena con él por un compromiso del pelirrojo, no sé si sería una firma o el qué, pero decidió retrasarla para un tiempo después. Nos prometió que llamaría. Por las tardes, Sandy y yo nos acostumbramos a ir a la zona de la Tower, que en la parte opuesta al Támesis se está que da gusto. Solíamos reunirnos allí a las cuatro y llevábamos el papel con el teléfono de James y la caja. Llegamos a la conclusión de que aquel James era Liam, porque el número que me dió a mí Nialll era diferente. A veces nos entraban impulsos de marcar aquel teléfono y ver que pasa pero nos conteníamos. Hasta que una tarde lo hicimos. Le llamamos. Y sí, era Liam, con su voz tan tremendamente... ¿como decirlo? perfecta, sí, creo que podríamos llamarlo perfección. Nos contestó rápidamente y le explicamos lo del paquete con la nota y la caja, que éramos nosotras. La verdad es que no sabemos cómo se habían enterado del hotel en el que estábámos, pero no quisimos preguntar, de todos modos. Nos ofrecieron ir con ellos al estudio algún día, cuando quisiéramos y, claramente, aceptamos encantadas. Nos dió los números de teléfono del 60% que nos faltaban (Zayn, Louis y Harry) y se despidió de nosotras con un '¡nos vemos!' que nos encantó. Sandy y yo seguíamos sin dar crédito a lo que estábamos viviendo entonces. Pero sabíamos que no se repetiría.

Capítulo 6.

Perfecto, Josh era el más mayor y había desaparecido en una ciudad completamente desconocida. Que triste fue tener que buscarle. Lo peor era que estábamos a punto de llegar al hotel. Pero el hermano de Sandy, al parecer quería que el día no fuera totalmente perfecto para nosotras. Pues bajamos del bus antes de nuestra parada y empezamos a llamarle, pero no nos cogía el teléfono ni a su hermana ni a mí. Sandy empezó a quejarse sobre su hermano, que si siempre pasaba lo mismo, que si siempre quería llamar la atención... Yo intentaba tranquilizarla, pero no lo conseguía. A final, desistimos en lo de intentar contactar con el telefónicamente y vimos un burguer en la esquina de aquella calle tan oscura y desconocida. Cenamos allí, y mi amiga me dijo que nos fuéramos a dormir, porque Josh era ya lo suficientemente mayorcito como para poder cuidar de sí mismo, aunque a veces no lo parezca. Le hice caso y llegamos al hotel. No nos acostamos nada más llegar, como era de suponer, sino que nos quedamos sentadas en las camas, hablando sobre el encuentro con nuestros ídolos. En realidad, nos tiramos varias horas conversando sobre aquello. A eso de las dos de la mañana oímos tuidos en nuestra puerta, alguien intentaba abrirla. Sandy salió corriendo y gritando 'Josh idiota, dónde estabaaaaas!?' pero abrió y no había nada parecido a Josh. Junto a la puerta había un paquete envuelto en papel de regalo con nuestros nombres escritos. Mi amiga entró de nuevo en la habitación con cara de asombro y se sentó en mi cama, pusimos el paquete misterioso entre las dos. Estábamos las dos algo alucinadas, porque allí, en Bradford, no conocíamos a nadie, y si fuera de nuestros padres, nos habrían llamado para avisar. Al pensar en nuestros padres, nos dimos cuenta de que esa era nuestra última noche allí, y antes de partir de vuelta a Londres Josh debería aparecer. Aunque tampoco le dimos mucha importancia a ese asunto. Abrimos con cuidado la caja que nos habían enviado y dentro solo había una caja cerrada con candado y una nota. Mi primer impulso fue reventar el candado, pero me contuve. Leimos la nota, que tenía una caligrafía bastante cuidada. "Mañana volveréis a Londres, con vuestras familias y nosotros también, llamadnos si podéis, tenemos ganas de conoceros, atentamente, James y compañía.'Y nos apuntaron un teléfono. Al principio no entendíamos nada. Pero luego empezamos a unir cables. James, yo solo conozco a un James y no estaba en Bradford entonces. James. Pero que lo tengan como segundo nombre, conozco a dos, los mimos que conocía Sandy, y aquel fin de semana ya se pasaba de surrealista. Decidimos irnos a dormir, y encargarnos de la caja al día siguiente, cuando Josh entró por la puerta, con cara de zombie. Nos dijo que donde habíamos estado, que nos había estado buscando. Nos quedamos mirándole, perplejas y empezamos a reirnos de él. Al día siguiente salía el bus de vuelta a Londres, de hecho, salía en nueve horas, y nos convenía descansar.

lunes, 4 de febrero de 2013

Capítulo 5.

Sandy es la chica más afortunada del mundo. Estuvo medio partido hablando con Ed Sheeran. Aquel día me acordé muchísimo de Eva, una chica de Tordesillas que es muy fan de Ed. Me quedé de piedra cuando ví, dos filas por debajo de nosotros unos rizos inconfundibles. Y junto al que suponía que era Harry, ví a un chaval rubio, precioso, y imaginé que sería Niall. Intenté decírselo a Sandy pero estaba muy ocupada hablando con Ed. Así que me armé de valo y me escurríentre los asientos para acercarme a los chicos. Josh me miraba perplejo, 'me tomará por loca' pensé, pero no me detuve. Les saludé como si fuéramos amigos de toda la vida con un 'hi!' coloquial y me contestaron, de forma adorable hasta la saciedad, 'hey!!! come here, sit with us, babe!' y obviamente, Inés compartió la tarde con esos dos chicos tan simpáticos. Al principio estaba nerviosa, pero luego empezamos a hablar como si llevaramos juntos toda la vida. Cuando el partido iba a acabar, Niall me dijo que queria darme su número de teléfono, porque así podríamos vernos algún día en Londres. Le miré alucinando y le pregunte si esto iba en serio. soltó una carcajada de las suyas, de esas que nos derriten a todas, y me dijo que claro, que cómo no iba a ir en serio. Me apuntó su móvil en el brazo y se despidieron de mi los dos con un abrazo. Cuando volví a mi sitio, el árbitro acababa de pitar el final del partido, y Ed Sheeran, al parecer había salido del estado a la vez que Harry y Niall. Sandy y yo cogimos el bus de vuelta al hotel, nos dejaba justo en frente y nos atropellabamos con las palabras al contar lo que nos había pasado. Ella al principio no se creía lo mío, pero le enseñé el número de Niall, que había puesto su nombre al final, y sus eles, inconfundibles, hicieron a mi amiga entrar en razón. Luego fui yo quien tardó en creer que Ed nos había invitado a comer el domingo con él. Iríamos Sandy y yo, pero al final Josh convenció a su hermana para ir. Yo lo llamo chantaje. Pero, espera, ¿Dónde está él? ¿qué ha sido de Josh?

Capítulo 4.

Con las entradas de la mano, y procurando no parecer tan nerviosas como estábamos, llegábamos a la calle del estadio. Sandy iba con sus preciadas vans, unos pitillos y una camiseta ancha, pero formal, encima llevaba la cazadora universitaria del instituto, como la que llevaba yo. Yo iba con una camisa en tonos rosáceos y unos leggins negros, en los pies llevaba unas botas que me llegaban unos pocos centímetros por encima del tobillo. Como era de esperar, llevábamos las bufandas y gorras del Bradford, aunque Josh prefería apoyar al Arsenal.
Delante de nosotros iban tres chicos, dos con el pelo castaño y uno moreno. A uno de los que lo tenían castaño se le calló algo al suelo y el hermano de Sandy se acercó a devolvérselo. ¡No podía ser posible! Esa nariz, esa voz... Era Liam Payne, el mísmo, al que le dan miedo las cucharas. Sandy y yo nos miramos, asombradas, y empezamos a perseguirles, hasta que entraron por un apuerta vip. Los otros dos eran Louis y Zayn, era alucinante, eran ellos, los chicos de nuestros sueños, nuestros ídolos. Y habíamos sido incapaces de hacernos una foto con ellos, pedirles un autógrafo, hablarles. Resignadas y, aún en estado de shock, subimos a las gradas, Josh se limitaba a fingir que no nos conocía y a reírse de nosotras. La primera mitad del partido se hizo corta, el Arsenal metió un gol poco despues de empezar el partido y el Bradford lo empató a los veinte minutos. No hubo más goles. En el descanso, a las 7 de la tarde, aprovechamos para merendar los sandwiches de queso que llevabamos en la mochila. Estaba a punto de empezar la segunda parte cuando un chico pelirrojo nos pidió permiso para pasar y se sentó al lado de Sandy. Mi amiga me empezó a chistar y, como no le hacía caso, me pellizcó las piernas, hasta que me giré. Con una mirada ojiplática entendí todo y miré al chico. Imposible otra vez, era Edward, nuestro pelirrojo favorito, el señorito Sheeran, y estaba al lado de mi mejor amiga en el estadio de futbol donde minutos antes habíamos visto a Zayn, Liam y Lou. O era el destino o un sueño del que no me quería despertar.

Capítulo 3.

Nos habíamos levantado a las seis de la mañana, y el metro de 'west brompton' nos había dejado a pocos minutos andando de donde cogeríamos el autobús. Nos despedimos de nuestros padres y de mi hermana, que se quedaría oficialmente con mi habitación esos días, y subimos al autobús. Aprovechamos el viaje para dormir un rato, y al llegar, Josh quiso darse una ducha y le dijimos que hiciera lo que quisiera, pero nosotras íbamos a irnos de compras, y a ver el perfil de los chicos de Bradford, que Zayn había dejado el listón muy alto. Paseamos por la ciudad como si fuéramos de allí y nos compramos algún jersey y vaqueros, varios vaqueros.  Estábamos saliendo de un M&S, de comprar la merienda cuando me llamó Marta, de Madrid, hacía muchísimo que no hablaba con ella, y me hizo mucha ilusión . Le conté que estaba en Bradford, que iba a ver un partido de fútbol al día siguiente, y ella me dijo que ya tenía acento británico. Tras muchos te echo de menos, y quiero verte ya, colgamos.
Sandy y yo llegamos al hotel a eso de las nueve, para cenar y acostarnos, porque el día siguiente estaría muy movido, y nos esperaba alguna que otra sorpresa... llamémoslo inesperada.

Capítulo 2.

Unos billetes de bus para el Bradford-Arsenal de esta temporada. A Sandy y a mi nos faltó tiempo para ponernos a dar saltos y gritos de emoción. Para celebrarlo, esa tarde fuimos juntas al Starbucks más cercano a Saint Paul, y luego dimos una vuelta por el centro. Pasamos varias semánas pensando en el viaje, porque nos habían reservado un hotel allí, en Bradford y queríamos conocer por completo la cuidad. Porque para nosotras era un sueño. Ya habíamos pasado las navidades en Mullingar  y unas semanas de verano en Wolverhampton. Así que Bradford sería nuestro destino 3/5. Solo nos faltaban Chesire y Doncaster. Lo que no sabíamos era lo poco que tardaríamos en hacer realidad los dos últimos destinos.
Nos compramos unas nike parecidas para recorrer la ciudad de Zayn sin dolor de pies, y unos vestidos preciosos por si nos daba por salir. Aunque bueno, seguramente no entrásemos en muchos locales. Pasamos varias noches sin dormir, y sin rendir en clase, debido a los nervios. Nos imaginábamos como sería encontrar a los chicos allí en el estadio, pero nos dimos cuenta de que eso era algo imposible. Las semanas pasaron despacio, realmente despacio y solo queríamos que llegara el gran día, coger el bus y presentarnos en el hotel de Bradford. No veíamos la hora de hacer las maletas, de meter 'lo imprescindible'.  Porque este sería nuestro primer viaje solas, aunque fuéramos con Josh, pero no teníamos a ningún adulto responsable que nos tuviera vigiladas. ¡Seríamos libres!

Capítulo 1.

El primer día que vimos a los chicos, hace casi tres años, estábamos Sandy, Josh y yo en el salón de su casa. Josh, al ver lo flipadas que nos quedábamos con ellos se empezó a burlar de nosotras, pero decidimos ignorarle. Vimos la audición de cada uno. El chico del pelo a lo Justin ya nos sonaba de antes... ¡Claro! había audicionado hacía dos años, y le dijeron que era joven, que volviera otro año. Bueo, y desde ese día, ya os imaginaréis, todas y cada una de las galas, las vimos toditas. Si hubierais visto a Sandy, llorando cuando cantaron your song, de Elton John... Que llantina se echó la pobre. Es muy fan de Elton, y me lo ha ido pegando poco a poco. Josh nos picaba un montón, nos llamaba infantiles y se reía de nosotras, mientras tanto.
Pues lo gracioso llegó hace unos meses, pocos días después de no haber conseguido las entradas para el TMH tour. En medio de una gran depresión para ambas, mis padres y los suyos habían hablado y nos habían organizado un fin de semana para los tres, porque mi hermana no se animó. nos reunieron en la plaza que está en frente de Westminster al lado de la estatua de Nelson Mandela. Llegaron bastante más tarde que nosotros y aparecieron con unos papeles en las manos, unos billetes para el bus.

Capítulo 0: Presentación.

Soy Inés, tengo 17 años, nací en Valladolid (España) pero con nueve años mi familia y yo nos mudamos a Londres por el trabajo de mis padres. EL primer año estuvimos viviendo en un piso en Picadilly, de alquiler. Aunque luego, cuando mis padres decidieron comprar una casa, nos mudamos al barrio de Chelsea, donde vivimos ahora. Es una casa de dos plantas, cercana a Earl´s Court, y cerca hay un cementerio. Al principio mi hermana y yo dormíamos juntas porque nos daba miedo.
Me costó adaptarme a esta nueva ciudad, porque no conocía a nadie, y tendría que empezar de cero en un lugar desconocido. Pero durante el primer mes de colegio conocí a la persona más importante que tengo aquí, mi mejor amiga, Sandy Ronald.  Su padre es británico, pero su madre es española, y  Sandy era la única persona con quien podía hablar cuando llegué a Inglaterra. Su hermano es Josh Ronald, el segundo capitán del equipo de baloncesto del instituto, es un chico encantador. Cuando éramos pequeñas nos decía que echásemos arena en el té, y una vez la hicimos caso. Acabamos las dos en el hospital. Sandy y yo lo hacemos todo juntas, vamos de compras a Harrods, nos encanta ir juntas a Greenwich a pasar los fines de semana, cuando no hay clase. Pero lo que más nos gusta, es viciarnos a One Direction juntas. Porque, desde que les vimos en TXF en 2010, somos directioners y soñamos con conocer a los chicos.
Respecto a España, hace dos años que no voy, y echo de menos a mis amigas de allí, y este año, cuando haga los 18, espero poder volver y darnos una buena fiesta, todas juntas, como aquel último verano, cuando nos despedimos por última vez.