Estaba en el aeropuerto despidiéndo a Niall, que iba a coger el vuelo junto con el resto de la banda cuando sonó el despertador. Sigo siendo Inés Garrido, la chica Vallisoletana de 15 años que sólo conoce Londres de haberlo visitado durante la semana santa 2012. Me he despertado y no hay ni Sandy que me apoye en todo, ni Josh que nos amargue la vida, ni tardes con Ed Sheeran en cafeterías, ni partidos de fútbol en Bradford, ni vacaciones en Doncaster y York... Todo ha sido un sueño. un real y maravilloso sueño en el que conocía a mis cinco ídolos, mis One Direction que me hacen sonreír cada día. No hay un Niall que me eche de menos y me mande 20 mensajes cada día recordándome que me quiere. No hay un Harry Styles que me invite a su casa en verano. No les conozco, y no sé si algún día lo haré pero, ¿sabéis qué? no me voy a rendir en el intento de hacerlo. No voy a aparcar mi sueño de conocer a esos cinco idiotas que me han dado la vida. Yo al menos no lo haré.
Tal vez esta novela sea un sueño, pero cambiaría a esa Sandy inventada por Ana, la directioner más cercana que tengo, con la que voy a conocer a esos cinco chicos antes o después. O por Cris o Julia, mis niñas, mis directioners favoritas, a las que echo de menos cada semana. O por cualquiera de esas directioners de Valladolid: Lidia, Helena, María, Lidia, María, Lucía, Sheila, Ángela, Pilar, nerea, Beatriz, Andrea, y todas a las que no he dicho, pero que son tan geniales. o por cualquier otra que sueñe con esto mismo, como las chicas de ispaulybitches, Nieves, Esther Centelles, Inés, ... Os les merecéis.
Gracias por leerme.
jueves, 21 de febrero de 2013
Capítulo 13.
En navidades, fui con mi familia a Doncaster, a una casa rural. Fueron unos días realmente fantásticos, una ciudad realmente acogedora. Aún no les había contado a mis padres nada sobre que conocía a los chicos, ni sobre Niall ni sobre las entradas, y la verdad es que no sabía como hacerlo, porque a Bradford fuimos ya hace mucho. Pasamos dos sema Doncaster, coincidiendo con el día de navidad y nocheviej y año nuevo, y despues fuimos tres días a York, que también era precioso. Últimamente hablaba por teléfono con Niall casi a diario, algunos días por la mañana y por la noche, y nos mandábamos cerca de veinte mensajes cada día. Me lo estaba pasando realmente bien, pero en el fondo quería volver a Londres para volver a quedar con él.
Las navidades acabaron, y tuve que volver a clase. Algunos ya se habían enterado de la historia con Niall y Sandy me tranquilizaba y me defendía diciéndoles que no se metieran en mi vida. No podia estarle más agradecida. por suerte para mí, él no había hecho nada oficial, excepto ante los chicos, comop era de esperar, y yo lo prefería así, porque quería estar bien centrada en mi último año de instituto.
Casi todos los fines de semana, iba a pasar la tarde a las afueras de la ciudad con Niall, porque sabía que en cuanto empezara la gira en febrero íbamos a tener que separarnos durante meses. esa situación se me haría dolorosa y difícil. a veces me resultaba imposible imaginarlo, pero prefería vivir al momento y disfrutar con Niall tanto tiempo como me fuera posible, ahora que estábamos juntos, y que estábamos bien. Harry nos invitó poco tiempo después a visitar su casa, y pasar allí unos días, como hicieron los chicos antes de entrar en el programa, iríamos en verano, en principio. Accedimos encantadas, pero tampoco sabíamos como decirles a nuestros padres que uno de nuestros ídolos nos había invitado a su casa, en otra ciudad de Inglaterra, y que iríamos con ellos allí durante una semana.
Esas semanas de clase pasaron muy rápido, y el tour estaba a punto de empezar, cuando parecía que habían pasado horas desde que Josh se acercó a Liam aquella tarde en Bradford.
Las navidades acabaron, y tuve que volver a clase. Algunos ya se habían enterado de la historia con Niall y Sandy me tranquilizaba y me defendía diciéndoles que no se metieran en mi vida. No podia estarle más agradecida. por suerte para mí, él no había hecho nada oficial, excepto ante los chicos, comop era de esperar, y yo lo prefería así, porque quería estar bien centrada en mi último año de instituto.
Casi todos los fines de semana, iba a pasar la tarde a las afueras de la ciudad con Niall, porque sabía que en cuanto empezara la gira en febrero íbamos a tener que separarnos durante meses. esa situación se me haría dolorosa y difícil. a veces me resultaba imposible imaginarlo, pero prefería vivir al momento y disfrutar con Niall tanto tiempo como me fuera posible, ahora que estábamos juntos, y que estábamos bien. Harry nos invitó poco tiempo después a visitar su casa, y pasar allí unos días, como hicieron los chicos antes de entrar en el programa, iríamos en verano, en principio. Accedimos encantadas, pero tampoco sabíamos como decirles a nuestros padres que uno de nuestros ídolos nos había invitado a su casa, en otra ciudad de Inglaterra, y que iríamos con ellos allí durante una semana.
Esas semanas de clase pasaron muy rápido, y el tour estaba a punto de empezar, cuando parecía que habían pasado horas desde que Josh se acercó a Liam aquella tarde en Bradford.
Capítulo 12.
El segundo día que quedamos con los chicos, sus novias y Ed solo podía compararse al primero. Paseamos tranquilamente por Londres. ellos iban de incógnito, pero nosotras dos les reconocimos fácilmente. Pasamos una tarde genial, y al acabar, Liam nos pidió que al día siguiente que quedáramos con ellos, lleváramos la caja que nos dejaron en el hotel. Ese día llegó en diciembre (de 2012), casi dos meses después, porque entre unas actuaciones y otras, y nuestras clases, nos fue difícil volver a verles. Yo me morí de envidia cuando viajaron a españa a finales de octubre, tenía tantas ganas de volver que daría lo que fuera por conseguirlo. Además, tambien tuvieron la actuación en el MSG, y empezó a circular una serie de rumores sobre Haylor, que Sandy y yo no acabábamos de creer. Desde la última vez que nos vimos hasta esta de diciembre, Niall y yo hablábamos casi todas las noches, nos ehábamos de menos. La verdad, no sabía muy bien si estábamos saliendo o no, y no sabía cómo averiguarlo. Pues quedamos con ellos y llevamos la misteriosa caja en el bolso. Liam lo abrió con una llave de estas antiguas, de las de los cuentos y os aseguro que no sois capaces de imaginar lo que había dentro. Dos entradas con pase al backstage para londres, en el TMH tour. Nosotras estábamos super emocionadas, y rompimos a llorar como unas enanas. Ya les conocíamos en persona, y habíamos pasado muchísimo tiempo con ellos. Pero aún así, nos hacía mucha ilusión, seguíamos siendo unas directioners como todas las demás, de las que lo dan todo por ellos, por verles en directo. Nos resultaba un poco injusto que nos dieran por la cara las entradas, pero fuimos incapaces de rechazarlas. Niall me pidió que fuera con él a hablar, un poco alejados del resto. me dijo que estos meses me había echado de menos, pero que no sabía qué era lo que había exactamente entre nosotros, le respondí que yo tampoco. Lo que empezó siendo un silencio incómodo, a los pocos segundos se transformó en un 'ven' con la voz del rubio, quién me abrazó y me besó después. Me dió la mano y volvimos a unirnos al resto del grupo, que lo habían visto todo. Aquel día acabó poco después, porque Ed y Danielle tenían planes personales, por separado, y Louis y Eleanor iban a cenar con la familia de uno de los dos. Niall y yo no sabíamos qué hacer, porque yo no quería dejar a Sandy sola, porque suponía que Zayn, Perrie, Harry y Liem tenían pensado irse pronto. Al final, Sandy me dijo que fuera con él, que en 10 minutos en metro ella llegaría a su casa. Me negué a dejarla sola, y ella se negó a que la acompañara. Al final, Niall y yo fuimos con ella hasta Victoria Station, y cuando subió en el vagón nos fuimos a pasear por esa zona. Pasamos dos horas a solas, las suficientes para dejar claro que sí que estábamos saliendo, y realmente, ese día no estoy dispuesta a cambiarlo por nada. Niall llamó a su hermano Greg, quien nos llevo en coche hasta mi casa, y quien luego llevaría a Niall a no sé dónde para cenar juntos. Cuando llegamos a mi calle, bajé del coche tras darle un beso a mi rubio favorito, y cuando empecé a caminar, el coche pitó y Niall corrió hacia mí porque me había dejado el bolso en el coche de Greg, quien vió nuestra escena de abrazo eterno y beso dulce. Subí la pequeña cuesta que daba ami casa y entré a cenar con mi familia.
La semana que viene voy a empezar los exámenes de esta evaluación, y quisiera acabar pronto la novera-fan fic para empezar en otro blog una novela seria. Así que estos últimos capítulos que van a dar fin a la historia que estáis leyendo serán más o menos igual de largos, pero todo pasará más deprisa. Lo siento mucho si no os gusta mucho esta medida, de verdad que lo siento, pero no quiero dejar abandonada esta novela tanto tiempo. Muchísimas gracias por leerla, sois fantásticos. Y nada, que a los haters, GET OUTTA MY KITCHEN.
viernes, 15 de febrero de 2013
Capítulo 11.
Hacía meses que no dormía tan bien, que no descansaba tan plácidamente. Aquella mañana de sábado la pasé con mi hermana, en casa viendo películas. Vimos los juegos del hambre, luna nueva, y no nos dio tiempo a ver el diablo se viste de prada. Después de comer, a eso de las tres de la tarde, quedé con Sandy en la puerta de Earl's Court, para ir a dar un paseo por el barrio. Cuando me vió, vino corriendo hacia mí para pedirme una graaaaaaaan explicación sobre lo del día anterior con el señorito Horan. Le conté absolutamente todos los detalles de mi tarde de viernes, y Sandy alucinaba un poco más con cada frase que iba diciendo. Me dijo lo que teníamos planeado para el día siguiente, que sería quedar con los chicos y Eleanor, Perrie y Danielle. Me contó que Había estado hablando con Dani el día anterior, y le había dicho que intentaría conseguirnos entradas o algo para el tour, a pesar de estar agotadas. A mi eso me hizo casi más ilusión que todo lo que viví durante la tarde anterior. Pasamos por una cafetería y entramos dentro. En la calle hacía demasiado frío y allí estaríamos, además a resguardo, porque el cielo avisaba sobre próximas lluvias. En la cafetería, pequeña pero acogedora, sonaba la radio, y hablaban sobre los grupos británicos adolescentes, que hacía décadas que no eran tan buenos como ahora. llevábamos ahí dentro cinco o diez minutos cuando Ed entró por la puerta. Se asombró de encontrarnos allí, porque no sabía ni siquiera que vivíamos en esa zona de Londres. Nos preguntó si nos importaba si se sentaba con nosotras, y obviamente, no nos importó. Estuvimos hablando un poco de todo. No sé por qué, pero yo pretendía evitar el tema de Niall, pero fue en vano, porque Sandy lo dijo rápidamente, y noté como empezaba a ponerme roja. Ed me preguntó si era verdad, y le dije que sí, que habíamos quedado, pero no podía decirse que tuviéramos nada, porque,en realidad, no estábamos saliendo. Edward se empezó a reir a carcajada limpia, no sé muy bien si de mí o conmigo, pero me ofendió un poco. Luego nos estuvo contando que le gustaría hacer una colaboración con Perrie y las chicas, y nos encantó escuchar aquello, igual que nos encantaría escuchar esa canción. Estábamos ya acabando y pretendíamos salir hacia nuestras respectivas casas, Ed se ofreció a acompañarnos un cacho y así lo hizo. A mitad de camino nos dijo que si éramos nosotras las chicas que al día siguiennte quedaríamos con Louis, Zayn, Harry, Niall, Liam, Perrie, Danielle y Eleanor, y le dijimos que sí. Nos dijo 'Ah, pues seréis once, en lugar de diez, porque a mí también me propusieron ir'. Le dijimos que nos parecía perfecto, que estaríamos encantadas, y al llegar a la iglesia, Ed giraba hacia un lado y nosotras hacia el opuesto, así que allí nos despedimos de él. Sandy me preguntó si sabía que me iba a poner al día siguiente, y la contesté que no, pero me abrigaría bien, porque no hacía bueno, precisamente.
lunes, 11 de febrero de 2013
Capítulo 10.
A medida que Niall se acercaba a mí, notaba como me empezaba a poner nerviosa. El tiempo parecía pasar a cámara lenta, y de repente llegó. No sabía cómo saludarlo, y me quedé un poco cortada, la verdad, así que fue él quién tomó la iniciativa de abrazarme y besarme la mejilla. No teníamos nada planeado para esa tarde, aparte de estar juntos, así que empezamos dando un paseo por el interior de Covent Garden. Niall me dijo que llevaba desde el martes deseando que llegara ese momento, y le dije que yo también. Cuando ya nos habíamos aprendido de memoria aquel lugar fuimos a los jardines de en frente de Buckingham, el césped estaba frío pero por suerte no estaba húmedo. Nos sentamos juntos y pasamos más de una hora hablando. Él era (y es) mi gran ídolo y estábamos hablando como si fuéramos amigos de toda la vida. Me contó que le encantaría ir conmigo a España y que le enseñara mi ciudad, Valladolid, le dije que me encantaría enseñarle cada rincón de todas las ciudades y pueblos españoles. Sacó una cámara de su mochila y me dijo 'Espera, no quiero que este momento se me olvide nunca' y nos hicimos una foto. Le propuse ir a Starbucks y accedió. Así que en diez minutos estábamos en la cafetería más cercana, disfrutando del tramo final de la tarde. Escogimos una mesa de la planta alta, para dos, un poco alejada de las demás porque Niall seguía siendo el ídolo de millones de personas como yo, y si lo veían con una chica desconocida armaríamos una buena. Pues el rato del Starbucks fue el más bonito de toda la tarde. Si por mi fuera, no se habría acabado nunca. Me dijo que llevaba años buscando a la chica adecuada, y cuando me vió y me conoció en el estadio creía haberla encontrado. A mi no me salían las palabras de ningún modo, pero las lágrimas estaban a punto de brotar. Me dijo que estaba deseando repetir, cuanto antes y le dije que estuviera tranquilo que aún teníamos tarde para rato. Me cogió la mano y me miró fijamente a los ojos. Me dijo 'Siento decirte esto tan pronto, pero el momento tenía que llegar. Inés, te quiero.' y el irlandés más perfecto de todos los tiempos rompió todos mis esquemas en ese momento. Le dije 'Niall, yo sí que te quiero'. Se levantó y se acercó a mi para besarme. Me sentía como una nueva chica, me sentía realmente bien, porque le quería, de verdad, y él también a mi. Me acompañó a la estación de metro y nos despedimos con un fuerte abrazo. Fue una tarde perfecta, demasiado perfecta, y no veía la hora de contárselo a Sandy. Pero decidí que sería mejor hacerlo a la mañana siguiente, que era sábado y teníamos todo el tiempo del mundo. El domingo habíamos vuelto a quedar con todos ellos, con los chicos y sus novias, así que en solo dos días volvería a ver a Niall. Me senté en un asiento del metro y al llegar a casa, cené un sandwich y me fui rápido a dormir. No quería que nada pudiera estropear, aunque solo fuera un poco, aquel día tan perfecto. Subí a mi cuarto y dejé la ropa preparada para salir al día siguiente, y solo deseaba una cosa: Que el sábado se pasara a la velocidad de l luz, para que el domingo llegase cuanto antes.
Capítulo 9.
EL martes por la noche me resultó muy difícil dormir, solo pensaba en Niall, y que en tres días había quedado con él. Al principio temía contárselo a Sandy, porque Niall siempre había sido su debilidad, desde el principio, y sabía que contarle eso le dolería mucho, eso sí, más aún le dolería enterarse después; o por otras personas. El miércoles, cuando íbamos a clase, ella sacó el tema al momento, nada más verme. Me dijo que no se podía creer que hubiéramos conocido a los chicos y a sus novias, y que todos fueran tan abiertos, tan simpáticos. Intenté picarla un poco con Zayn porque habían pasado la mayor parte de la tarde hablando, y tal vez así conseguiría que ella me preguntara por Horan. Como era de esperar, lo hizo. Me dijo 'y tú con mi Niall, ¿qué?' y le dije nada, un chico muy simpático. Pero rápidamente vió como mi gesto cambiaba, como empezaba a perder la mirada en algún lugar. Aceleró, se puso delante de mí y me dijo 'quiero que me lo expliques todo, absolutamente todo'. Y detalladamente, le expliqué que me había propuesto quedar, y que nos habíamos citado el viernes. Su reacción fue bastante distinta a cómo me esperaba. Se lanzó a mí, abrazándome efusivamente y gritando NIALL, NIAAAAAAAAAAAAAAAALL! Le hizo casi más ilusión que a mí. Sandy se empeñó en que todo fuera perfecto el viernes, porque insistía en que eso no se repetiría nunca, que era muy afortunada, y cosas así. Llegamos a clase y todo cambió. Tuvimos un examen sorpresa de matemáticas que me amargó el día. EL miércoles acabó siendo un día eterno, y el jueves inagotable. Llegó el viernes, el ansiado viernes, y a las seis y media de la mañana ya estaba despierta, deseando que pasaran esas diez horas y media que faltaban para mi encuentro con mi irlandés favorito. El viernes, en realidad, hasta que no llegaron las cinco de la tarde, fue un día muy gafado. En clase, nos dijeron que la mayoría habíamos suspendido el examen del miércoles. Al volver a casa, el metro se averió, y comimos cerca de las cuatro, por lo tanto, apenas tuve tiempo de arreglarme, y no tuve otra opción que recogerme el pelo en una trenza que caía sobre mi hombro. Me puse unos pitillos color beige, y una blusa, pero no me convencía. Después de cambiarme tres veces de ropa, salí a la calle con unos pantalones vaqueros ajustados y una camiseta marinera, de manga francesa, a lo Louis. Me puse las converse negras, una chaqueta azulona de punto y una cazadora beige. Decidí colgarme un bolso blanco como complemento, con la cartera dentro, por si necesitaba dinero para volver. Covent garden parecía otro universo, el viaje en metro se me hizo realmente largo, parecía que jamás llegaría. A las cinco menos 2 minutos estaba en la maquina de refrescos que hay junto a Covent garden y allí esperé. A las cinco y diez minutos, vi llegar a lo lejos a un chico vestido con vaqueros, una cazadora negra abierta, que dejaba ver una camiseta blanca, y con un pelo rubio inconfundible, allí estaba, Niall Horan, acercándose a mí.
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